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Ed Viesturs habla sobre escalar con humildad en Sun Valley

Un mundo creado por muchos


Te presentamos a Ed Viesturs, el alpinista que escaló las 14 cumbres de más de 8.000 metros sin oxígeno, y descubre su forma de trabajar como guía en Sun Valley.

La cordillera de Sun Valley

Durante tres décadas, Ed Viesturs se ha dedicado profesionalmente a la escalada de montañas, y ha tenido su hogar en Ketchum, Idaho, durante la segunda mitad de esos años. Las montañas en las que Ed forjó su carrera, en el Observatory Sun Valley, son lo primero que ve cada mañana al asomarse a la ventana. Entrena a diario porque el trabajo de guía así lo exige. La forma física va más allá de una simple preferencia personal. Es una necesidad cuando te pasas los días escalando montañas, haciendo de guía, enseñando y llevando a gente a la montaña.

De Illinois a las cumbres más altas del mundo

Su atracción por la escalada comenzó a una edad temprana en un terreno insólito, en el llano estado de Illinois. A los 16 años, Ed leía libros de aventuras para evadirse, y uno en particular,*Annapurna*, sobre la ascensión de esa montaña en 1950, cambió por completo el rumbo de su vida. Tras leerlo, se dijo a sí mismo que quería escalar montañas. «Dediqué el resto de mi vida a escalar montañas gracias a ese libro», afirma.

El alpinista Ed Viesturs descansando apoyado en un tocón en una cordillera de Sun Valley

Illinois no era precisamente el lugar ideal para perseguir ese sueño, así que se mudó a Seattle, que le parecía el centro neurálgico del alpinismo himalayo en Estados Unidos. Ed encontró gente dispuesta a enseñarle y, con el tiempo, alcanzó su primera cima: un pico glaciar de 10.000 pies llamado Monte St. Helens, antes de que entrara en erupción en 1980. Recuerda los momentos difíciles y gratificantes de aquella experiencia surrealista, cuando se encontraba en la cima y daba una vuelta de 360 grados para contemplar el panorama. «Es algo que recuerdo y que quiero volver a sentir», rememora Ed. «Por eso vuelvo una y otra y otra vez».

Una persona, vista de espaldas, contempla un valle montañoso cubierto de hierba en dirección a unos picos nevados, con un pequeño arroyo y árboles dispersos a sus pies.

Y sí que volvió. Y sigue haciéndolo. Con el tiempo, Ed alcanzó el Everest, una de sus primeras grandes cumbres, y pasó los siguientes 20 años escalando las 14 montañas del mundo que superan los 26.000 pies de altura, todas ellas sin oxígeno suplementario. «Quería elevarme hasta la propia montaña», explica Ed, compartiendo el razonamiento que hay detrás de su elección. Cree que, cuando se utiliza oxígeno, en realidad se está rebajando el nivel de la montaña solo para poder decir que se ha llegado a la cima. «Para mí, era más importante desafiarme a mí mismo para llegar a la montaña que hacer que la montaña viniera a mí», afirma.

Por qué Ed Viesturs no habla de conquistar montañas

Su filosofía se extiende a la forma en que habla de las montañas: Ed no duda en corregir a cualquiera que describa lo que hace como «conquistar». «No me gusta la palabra “conquistar”», afirma. «Cuando escalamos estas montañas con humildad, respeto y paciencia,se nos permite escalarlas. En todo caso, estamos caminando sobre ellas, y ellas saben que estamos ahí». Y añade: «No vas a doblegar a la montaña a la fuerza. Será ella quien, con humildad y respeto, te permita alcanzar la cima».

Esta paciencia y esta filosofía son fundamentales en los días en los que no se alcanza la cima, y Ed hace hincapié en que nunca está garantizado, por mucho que hayas entrenado o por mucho tiempo, energía o dinero que hayas invertido. «No son los escaladores quienes deciden si llegamos a la cima o no», afirma. «Es la montaña». Y cuando no se consigue, Ed no lo considera un fracaso. A veces, la montaña simplemente dice que no, y hay que respetarlo.

La Hermandad de la Cuerda

Y nada de esta magia ocurre en solitario. Escalar un terreno empinado y glaciar significa atarse con una cuerda al menos a otra persona que avance al mismo ritmo y en la misma dirección. Debido a esta dinámica y a la seguridad que implica trabajar junto a un compañero, es fundamental mantenerse en comunicación constante. «Lo llamamos la hermandad de la cuerda», dice Ed. «En eso reside la fuerza y la seguridad. Contamos los unos con los otros». 

Es el mismo principio que se aplica a la comunidad de Ketchum. «Un mundo creado por muchos significa que todos tenemos un papel y una responsabilidad como colectivo», afirma Ed. «No podemos hacerlo solos». Pero, como equipo, se adquiere un gran poder.

Una mano sostiene una fotografía en la que se ven tiendas de campaña al pie de una montaña, sobre una mesa en la que hay esparcidas otras fotos de viajes y de montaña.

Si le preguntas cómo se siente realmente en la cima, Ed se pone pensativo, igual que cuando está viviendo esa experiencia. «Cuando estás en la cima, reina un silencio absoluto, a menos que haga viento», dice. «Ni aviones, ni tráfico, ni ningún ruido. Solo se oye el latido del corazón y la respiración. Y te apetece quedarte ahí arriba para siempre». Entonces, la otra mitad del trabajo le empuja a bajar la montaña, de vuelta a casa, y, al final, a volver a subir. «Si no lo consigo a la primera, lo volveré a intentar», afirma. «Lo intentaré tantas veces como haga falta para llegar a la cima».

Guías en las montañas de los alrededores de Sun Valley

La misma cuerda que Ed utiliza para garantizar su propia seguridad es la que emplea con los visitantes. El papel de guía es la esencia de su trabajo, y tiene muy claro lo que quiere ofrecer a la gente. Para la mayoría de los visitantes, el aliciente no es la cima de 26.000 pies. Es disfrutar de un paisaje que nunca antes habían tenido motivo para contemplar de cerca. «Para mucha gente que viene aquí por primera vez, es una experiencia reveladora», dice Ed. «La paleta de colores, el paisaje, los ríos, las montañas». Ha observado con asombro cómo la gente regresa a casa transformada. «Van a ser diferentes, pero en el buen sentido», afirma. Un viajero no necesita coronar la cima para marcharse sintiéndose transformado. Solo necesita a alguien dispuesto a tomarse su tiempo y enseñarle los entresijos, que es precisamente lo que hace Ed.

Un hombre con una gorra naranja y una chaqueta roja está de pie junto a un arroyo poco profundo y rocoso en un bosque.

Descubre Sun Valley como lo haría un alpinista

Ed interpreta una montaña del mismo modo que algunas personas leen un mapa: observando el terreno, el tiempo y sabiendo cuándo lo mejor es dar media vuelta. Si pasas un rato con él en Sun Valley, empiezas a ver el paisaje de otra manera. Aquí, las mejores rutas de senderismo no siempre consisten en llegar a la cima. A veces, lo más memorable es lo que se descubre por el camino.

EnThe Observatory, un complejo turístico de la cadena « Viceroy », te invitamos a que las personas que mejor conocen estas montañas den forma a tus experiencias. Te acercaremos a los bosques, las cumbres y los cielos nocturnos que hacen que merezca la pena explorar Ketchum.

¿Qué es lo mejor que puedes llevar? Un poco de curiosidad por el lugar en el que te encuentras. Ed probablemente también recomendaría tener un respeto sincero por la montaña.

Echa un vistazo a lo que te espera en Sun Valley.

Un nuevo capítulo en Sun Valley, en The Observatory

El 30 de octubre de 2026 tendrá lugar la inauguración de nuestro refugio de montaña, inspirado en la gente y las cumbres del valle del río Wood. The Observatory te ofrece la oportunidad de descubrir Ketchum desde una nueva perspectiva, con un sinfín de sorpresas que te esperan tanto en los senderos como en el propio alojamiento.

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¿Qué es lo mejor que puedes llevar? Un poco de curiosidad por el lugar en el que te encuentras. Ed probablemente también recomendaría tener un respeto sincero por la montaña.

Echa un vistazo a lo que te espera en Sun Valley.

Un río serpentea por un valle montañoso cubierto de pinos, con laderas rocosas y cumbres salpicadas de nieve bajo un cielo nublado.
Un hombre con una gorra naranja y una chaqueta oscura está sentado con los brazos cruzados en un sendero de montaña rocoso, con laderas cubiertas de pinos a sus espaldas.